¿Por qué no hay más EBT´s en la Argentina?

Este análisis parte de mis observaciones del Sistema de Innovación Argentina mientras fui Coordinador del Programa IMPULSAR EBT (Empresas de Base Científica y Tecnológica) y de haber estado en contacto, trabajando y colaborando con emprendedores, investigadores, empresarios, gestores tecnológicos, autoridades de distintos gobiernos provinciales así como de las principales universidades nacionales, inversionistas, y de profundizar en programas gubernamentales y fondos de inversión que se dicen apoyan tanto al emprendedor como la formación de nuevas empresas de base tecnológica.

 

Aclaro que las razones enumeradas a continuación son solo mi opinión profesional, resultado tanto de mis observaciones, encuentros profesionales, de la lectura realizada de publicaciones de expertos en la temática, de los artículos que consumo en redes profesionales, y del compartir ideas y preocupaciones con colaboradores, autoridades, empresarios y entusiastas de esta temática; así como de lecturas realizadas para mi proyecto de investigación doctoral.

 

Más allá de las respuesta fáciles de “No hay inversionistas” dicho principalmente por emprendedores y científicos y de “No hay proyectos” dicho por potenciales inversionistas; el hecho es que la Argentina tiene condiciones envidiables para crear y desarrollar nuevas empresas de base tanto tecnológica como científica; sin embargo considero que la pregunta clave a formularse es el encontrar respuesta a la siguiente pregunta: ¿Por qué no hay mas historias de éxito?”.

 

Las respuestas giran en torno a:

 

Capital:

  • Falta de capital en etapas tempranas:existen actualmente muchas fuentes de capital para empresas en etapas avanzadas, tanto de origen gubernamental como privado, pero no en el inicio del proceso, es decir falta instrumentos enfocados a capital SEMILLA y capital de innovación en las etapas de constitución y de desarrollo de prototipos (inversionistas Ángeles).  Recientemente se ha creado el Fondo Semilla; sin embargo al ser un “Crédito” por más circunstancias favorables que ofrezca a los emprendedores; genera un cierto grado de duda por no decir de rechazo, debido a la falta de cultura crediticia en el país, atribuido generalmente por la circunstancias económicas que ha vivido el país; tendrán que pasar algunos años más de estabilidad económica para que se pueda convertir en una herramienta que capitalice el gran potencial de la Argentina.

 

  • Tipo de financiamiento gubernamental mal orientado:los fondos existentes que hay disponibles, además de ser increíblemente burocráticos y requieren que los socios fundadores asuman todo el riesgo y cumplan con condicionamientos que depende más del mercado que de su empeño y empuje por emprender; responden a negociaciones mas de garantía que de formulación política que favorezcan la generación de este tipo de empresas.

 

  • Inversionistas que esperan a que lleguen los proyectos:por el otro lado, la mayoría de los proyectos son evaluados esperando que sea la idea correcta, con el equipo correcto y el nivel de ingresos correcto; es decir el proyecto que se convierta en pocos años en “UNICORNIO” generando ingresos millonarios, no solo al equipo emprendedor, sino a quienes tomaron el “riesgo” de creer en ellos. Las empresas que han podido transformarse en empresas dinámicas, en lo general no se han desarrollado por si mismas, la mayoría de ellas han contado con un inversionista ángel que los ha guiado en su proceso de transformación; si no se cuenta con este acompañamiento, difícilmente la idea o el proyecto podrá ser “EL CORRECTO”.

 

  • Inversionistas con poca noción de lo que es una EBCT:Para inversionistas que han hecho su dinero en industrias tradicionales es mas difícil entender que son los negocios basados en desarrollos científicos y tecnológicos y como pueden generar valor a partir de la implementación de nuevos modelos de negocio.

 

  • No hay una industria de inversión de capital de innovación; por lo general las inversiones de corto plazo que se dan en el país están posicionadas en 2 sectores: 1) bienes raíces y 2) commodities de la agroindustria; que proporcionan los mayores rendimientos con un riego relativamente bajo. Sin embargo existen prospección de las cámaras de comercio y bolsas de valores locales a invertir en generar empresas locales, lo que presupone buscar nuevas formas para desarrollar este tipo de mercados de inversión.

 

Emprendedores:

  • Orientaciones mal dirigidas:La mayoría de los emprendedores y sobre todo los emprendedores-científicos que buscan crear empresa, creen que su idea va a cambiar el mundo y que además los hará financieramente exitosos; la mayoría aferrándose a soluciones superficiales y constituyendo negocios tradicionales; sin antes conocer su potencial mercado en todas sus dimensiones y explorar alternativas en su modelo de negocios, es decir un website o una aplicación móvil por si solos no hacen un negocio; necesita resolver un problema real por el cual valga la pena pagar.

 

  • Necesidad de control absoluto:La mayoría de los emprendedores tienen la idea de que si no controlan el 100% del negocio, sus posibles inversionistas le van a robar la IDEA, y no entienden que si quieren convertirse en una empresa dinámica y tener un crecimiento acelerado tienen que abrirse a la idea de tener inversionistas externos (Ángeles).

 

  • Malacostumbrados a aportes no rembolsables y subsidios:El joven emprendedor, el emprendedor científico y en algunas industrias los mismo empresarios quieren que el gobierno (sea federal, provincial o local) asuma los costos y riesgos de explorar una nueva idea; es decir,  no están del todo dispuesto a disponer recursos para desarrollar y transformar la idea en un proyecto comercial viable; por esta misma razón buscan aplicar a ANR y subsidios que en vez de verlo como un proceso de financiación para su proyecto, lo ven más como un proceso para NO arriesgar dinero propio; esto no funciona en el largo plazo y distorsiona la realidad del modelo económico; además que dichos aportes y subsidios son casi inexistentes en la etapas tempranas.

 

  • Falta de conocimiento sobre procesos de inversión:Es crítico entender como funciona el capital de riesgo; sin embargo la mayoría no conoce las partes básicas del modelo económico y creen que una idea brillante es suficiente. El capital de riesgo es un negocio, y como tal necesita ser sostenible, es decir dar dividendos. El gran problema cultural que se enfrenta es que en las Universidades, y sobre todo en las públicas, hablar de negocios derivados del conocimiento (procesos de I+D y propiedad intelectual) pareciera que es un TEMA TABU.

 

  • Modelos educativos orientados a la generación de recursos humanos y no de capital humano:Orientamos en las Universidades a nuestros alumnos a conseguir un empleo (recursos humano) pero no los orientamos a constituir empresa y generar valor (capital humano) a través de la generación y transferencia del conocimiento científico y tecnológico.

 

  • Cultura que condena el fracaso:Los grandes emprendedores han caído una y otra vez, y se han levantado y literalmente han cambiado al mundo.  Nuestra sociedad penaliza el fracaso, por lo que los jóvenes y científicos no asumen grandes riesgos, y no lo hacen más por el miedo al fracaso y de ser estigmatizados y por lo tanto cerrar puertas a nuevas oportunidades.

 

Incubadoras:

  • Modelos de incubación anticuados:La mayoría de los modelos de incubación existentes en el país son una copia de algún modelo anglosajón o europeo, que no toma en cuenta las necesidades propias de la industria nacional y mucho menos las necesidades de las localidades o regiones en las que se desarrollan. Así también  se cree que la misma incubadora puede dar respuesta tanto a negocios de corte tradicional como a negocios de base científica y tecnológica.

 

  • Modelos de incubación no dinámicos: No se observa que cada tipo de industria tiene un modelo de negocios diferente y prevalece la idea de que si un modelo para negocios basados en un desarrollo tecnológico funciona en determinada industria, debiera funcionar para todas las demás; sin embargo tampoco se contempla si dichos negocios pueden crear disrupciones en industrias especificas o que pueden innovan a través de nuevos modelos de negocios.

 

  • Modelos basados en generar un solo producto: Es muy común que el emprendedor tiene UNA IDEA de un producto y busca como llevar esa idea al mercado; lo cual en un principio es la base de los modelos de incubación de negocios; sin embargo por lo general se genera un modelo de negocio basado en todos los aspectos requeridos para comercializar dicho producto y no en si mismo se desarrolla un “PLAN DEL NEGOCIO”; es decir, no se muestran las “core competence” para desarrollar otros procesos u otros productos y/o servicios que articulen al negocio y realmente lo conviertan en una EMPRESA.

 

  • Generar planes iguales para diferentes tipos de negocios: El “plan de negocios” sigue siendo la herramienta principal de uso de las incubadoras; el problema es que se sigue una misma estructura del plan ya sea para negocios tradicionales como para negocios basados en desarrollos científicos y tecnológicos. La idea de realizar un plan de negocios por si misma no es obsoleta, y no considero de que este cayendo en descrédito; el problema radica en que al “plan de negocios” se le considera la guía suprema a seguir y no se le toma como lo que es: Una herramienta conceptual del negocio en si.

 

  • Falta de un modelo de incubación basado en procesos: Como se ha mencionado en los 2 puntos anteriores, los modelos de incubación están basados más en el generar un negocio a partir de una idea de producto, y el utilizar el plan de negocios como la guía máxima. Lo que realmente falta es la constitución de un modelo por procesos, el cual puede ser aplicado a todas las industrias, ya que cada proceso variara dependiendo tanto de la industria y del mercado.  Es decir el proceso de vigilancia tecnológica no es el mismo para la industria agro-industrial que para la industrial del software o el proceso de implantación no es igual para la industria de energías alternativas que para la biotecnología.

 

  • Tipo de apoyos mal enfocados:Al volverse el emprendimiento y la incubación un tema ‘de moda’, pareciera que hay demasiada gente ‘apoyando’ el proceso emprendedor y no suficientes creando negocios o empresas. Al mismo tiempo también pareciera que se vislumbra más, generar altos ingresos por consultoría y/o patrocinios en vez de enfocarse en construir nuevos negocios de alto potencial.

 

Capacidades y/o Habilidades:

  • Descrédito de los proceso de capacitación: Una charla, una conferencia o un curso académico NO ES CAPACITACIÓN; en la Argentina pareciera que existe la idea de que el simple hecho de asistir a una plática de un tema, es suficiente para que la gente que lo tomo, salga corriendo a aplicar lo escuchado. Existen multitudes de seminarios y conferencias que tocan un mismo tema; sin embargo ello no proporciona ni desarrolla las habilidades para encarar los procesos de incubación de negocios. Por lo que es necesario encarar dicha problemática a través de proporcionar TALLERES específicos con un seguimiento por lo menos semestral de los avances.   

 

  • Encuentros de experiencia inadecuadas:Construir un negocio es muy diferente a administrar uno existente y ejecutivos experimentados que tratan de aplicar los mismos principios de administración a un nuevo negocio pueden acabar perjudicándolo en vez de ayudándolo. Por otra parte; charlar con emprendedores exitosos, no significa que se enfrentaran las mismas dificultades y se superaran de la misma forma los retos; cada negocio es un mundo, es diferente y enfrentará circunstancias diversas, por lo que el emprendedor exitoso debiera ser un acompañante/asesor que pueda brindar un punto de vista diferente de cómo encarar el reto.

 

Entorno:

  • Normatividad y Regulaciones:Falta de una ley que promueva de forma integral la formación, creación y desarrollo de empresas de base científica y tecnológica. Dicha ley podría contemplar generar nuevos instrumentos financieros de apoyo para las etapas iniciales, sobre todo de Capital Semilla; también debiera vislumbrar, desde la parte fiscal,  la exención de cierto tipo de impuestos para nuevos emprendimientos por lo menos para los 2 primeros años.  Podría también considerar otros aspectos que faciliten su creación, desarrollo y consolidación tanto en el mercado nacional como en el internacional. Se ha aprobado la Ley de Emprendedores, lo cual es un primer gran paso para fortalecer el ecosistema emprendedor en la Argentina; sin embargo su implementación no ha sido lo rápida y efectiva que se esperaba, debido a que existen muchos procesos que no son fáciles de eliminar de un día para otro; tendremos que esperar por lo menos un año más para poder tener una perspectiva si la ley ha sido funcional al ecosistema o si solo es otra buena intención.

 

  • Practicas de negocios:en la Argentina los negocios se dan por contactos, por lo que debiera contemplarse el generar encuentros donde los tres actores fundamentales del sistema estén. Por lo general en los encuentros académicos-científicos los empresarios no están, y viceversa.  Es necesario establecer diálogos intersectoriales y no promover exclusivamente los de un actor.   Las Rondas de Tecno-Negocios que implemente durante estos 5 años, eran realmente un espacio de encuentro donde se detectaba el FACTOR DE UNIÓN de los tres sectores y sobre ese punto se formulaba la interacción de las tres partes; sin embargo requiere un gran esfuerzo, recursos pero sobre todo VOLUNTAD POLÍTICA de las partes; que desafortunadamente en algunas ocasiones estaban marcada más por intereses particulares que realmente por establecer un proceso que diera SEGUIMIENTO a los acuerdos surgidos de las Rondas.

 

  • Falta de Planeación Estratégica: Dada la dinámica del país, hay una falta de establecer objetivos y metas a mediano y largo plazo. Que quede claro SI existe una idea de país, pero no de cómo llegar a el, y por momentos las acciones que se realizan parecieran que no tienen un rumbo determinado, lo que crea confusión en los diferentes actores.  Además la base de la planeación es la revisión periódica de las circunstancias, y esfuerzos realizados.  Es decir si cambia el entorno es buscar como encarar dicho entorno no perdiendo los objetivos; o si los esfuerzos no alcanzan, idear con nuevas alternativas como llegar a ello.  Y la práctica establece que si no funciono SE DESECHA y se busca algo nuevo.  

 

  • Falta de articulación entre el mundo científico y empresarial: Con algunas excepciones, las investigaciones académicas se encuentran demasiado alejadas de aplicaciones practicas, y los términos de licenciamientos de Propiedad Intelectual desarrollada en muchas universidades son demasiado complejos, caros o inflexibles por lo que acaban no usándose.

 

  • Mala conceptualización del proceso de propiedad Intelectual; Se sigue entendiendo la propiedad intelectual como la posesión de una idea o la autoria de un paper; sin embargo la propiedad intelectual es un instrumento que establece los derechos para la COMERCIALIZACIÓN y/o EXPLOTACIÓN de una idea. Lo otorga un gobierno para determinar quien posee dicho DERECHO, lo cual trae obligaciones. Por otra parte, el científico considera que su idea le pertenece exclusivamente a él, y no toma en cuenta que en su mayoría ha sido financiado por una universidad, centro de investigación o un organismo público (CONICET) por lo que la idea, fruto de su investigación, le pertenece en exclusiva ya sea a la universidad o centro; o sea compartida dicha propiedad entre la universidad y el CONICET; y derivado de ello debiera procurarse una evangelización a las autoridades universitarias, dado que puede ser una fuente de recursos económicos alternos.

 

  • Falta de orientación sobre los procesos de comercialización de la propiedad intelectual: No es suficiente conocer el proceso de acreditación de una patente, o modelo de negocios sino se vislumbra como se pretende comercializar dicha patente. Es importante generar prácticas de licenciamiento y modelos de comercialización de los productos científicos y tecnológicos donde las universidades sean patrocinadoras de generar “SPIN-OFF” derivadas de estas prácticas.

 

  • Mal concepción de lo que es una “Red”: Se cree que el intercambiar correos-electrónicos y formar listas de distribución forman “redes”, o que el simple hecho de asistir a una reunión promueve el intercambio en “red”. Estos dos conceptos más bien se refieren a lo que es una “COMUNIDAD DE PRÁCTICA” y no precisamente lo que debe ser una red.  La diferencia radica que una RED tiene desde su nacimiento UN PROYECTO COMUN y la comunidad de práctica su propósito es acercar a los actores interesados en una temática particular para que intercambien ideas.  El problema radica en ¿Cómo transformar una comunidad de práctica en una RED?.

 

Me gustaría dejar en claro que la pregunta que estamos tratando de responder es por qué no hay MÁS, y los puntos señalados son solo las limitantes que impiden que precisamente HAYA MÁS.

 

Aun así considero que Argentina, dada su gran capacidad de respuesta a la RESILENCIA, con una prospectiva bien definida, y que en realidad retome conceptos como los Sistemas Nacionales de Innovación y actualmente el entendimiento de que es un Estado Emprendedor, en conjunto con todas las HERRAMIENTAS y la suma cada día de más actores, pueda despegar y mostrar al mundo la capacidad científico-tecnológica que tiene, y de esa forma generar día a día MAS empresas de base científica y tecnológica que dinamicen el ecosistema y por tanto potencian MÁS empresas que tengan potencial de ser UNICORNIO.

 

Creo que un paso debiera ser la ideación de un Modelo de Incubación de Alta Tecnológica, en donde se conciba la idea de una Universidad Emprendedora; entendiendo por ello, aquella que identifica propiamente las necesidades de su entorno, y crea vínculos con los diferentes sectores productivos, para generar transferencia de conocimiento científico y tecnológico y por consiguiente empodere Spin off y promueva MAS Startups.

 

Ahora desde donde me encuentro, considero que puedo aportar con la generación de “Laboratorios de Innov@cción” que pueden ser el vehiculo para proporcionar procesos de asesoría y capacitación basado en el análisis de casos de cada localidad o región y determinar conjuntamente con los actores locales estrategias a seguir, definiendo que herramientas y metodologías son las más adecuadas de una forma dinámica e integral.

 

La incubadora de alta tecnología, sigo creyendo que basada en procesos y sobre todo de acuerdo a las industrias locales o regionales, puede ser el motor para TENER MÁS.

 

Espero estas reflexiones sean de utilidad.

 

Héctor Parker Rosell

 

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